El próximo día 8 de agosto de 2015: "Pasado y presente del campo de Montiel. Caminando al futuro" Curso-coloquio dirigido por D. Rafael María Ruiz Rodríguez (Químico e Innovador Tecnológico. Fundador de la Universidad Libre de Infantes “Santo Tomás de Villanueva”)

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Castillo de Rochafrida PDF Imprimir Correo electrónico
POBLACIONES - Ossa de Montiel
Escrito por laslagunasderuidera.wordpress.com   

Pocas piedras quedan del castillo de San Felices, nombre real y original de esta fortaleza levantada en terreno de Ossa de Montiel, aguas arriba de la cola de la Laguna San Pedra. Pocas piedras pero mucha leyenda, y más aun poesía: porque si por algo se le conoce a este castillo es por su aparición en el Romancero Anónimo español (siglo XV). Es el llamado Romance de Rosaflorida, donde se relata la historia de amor de dicha doncella, que lloraba a su amor Montesinos (cuya cueva cervantina y homónima queda muy cerca de aquí). Enrique I regaló San Felices a Don Suero Téllez de Meneses, caballero de la batalla de las Navas de Tolosa, para defender y repoblar la zona. Pero ya abandonado en el siglo XV, durante el reinado de Isabel y Fernando, el olvido se hizo con sus murallas durante mucho tiempo, hasta perderse su nombre original. En ese mismo siglo, sus ruinas inspiraron al Romancero medieval, y se rebautizó la zona como Rochafrida, cuyo nombre deriva del manantial que brota a sus pies: Rocha, de roca, hace alusión al castillo; Frida, de Fonfrida, hace alusión al manantial, que antiguamente inundaba toda la vega hasta crear una pequeña ciénaga, aunque en la actualidad la fuente ha disminuido notablemente su caudal.

El Castillo se asienta sobre un pequeño cerro de poca altura. Las ruinas son escasas, y dentro de poco probablemente nos quedemos sin ningún resto, pero el

ambiente de literatura ronda por todos lados. En las Relaciones Topográficas de Ambrosio de Morales, redactadas por orden de Felipe II (conservadas en la biblioteca de El Escorial) en 1575 (eso es, treinta años antes de la publicación de El Quijote), se lee: “Hay un castillo que dicen Rochafrida, con paredes de cal y canto de siete pies de ancho. El castillo está en un cerrillo y el redor del [SIC], todo de agua cercado, que es la agua de Guadiana.”
El castillo de Rochafrida se levantó en el siglo XII durante la ocupación musulmana por la tribu barberisca Masmuda. Se encuentra a siete kilómetros de Ossa de Montiel (Albacete) y, aunque en manos privadas (la última vez que se vendió fue con un anuncio en el periódico, hace medio siglo), es de libre acceso. Su posición estratégica tuvo función militar, sobre roca dolomía con muros de dos metros de espesor y altura, con forma poligonal irregular, adaptándose al mismo cerro. En pie quedan parte de las murallas y la torre del homenaje, en muy deteriorado estado. En el
castillo se han encontrado restos arqueológicos que evidencian el origen árabe del castillo, tales como puntas de flecha de hierro, pequeños cuchillos o láminas de sílex, y especialmente pequeñas placas o escudillas forradas de oro, que responden por sus características a un tipo de decoración de origen árabe. Pese a estar bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español, su estado es pésimo y cada vez acusa más su deterioro y abandono.

Camino de acceso al castillo.

Torre del homenaje (al fondo a la derecha).

Poco queda del castillo, como decíamos, y poco queda de la fuente. Pero, como un viajero en el tiempo que se resiste a morir, la encontramos cubierta entre matorrales. Antes el agua desparramada hacía de foso natural. Pero hoy a penas encontramos sus restos. Y, a pesar de todo, aún se respira su ambiente literario. La Fonfrida sigue manando, tímida, quizá recordando su propio romance del medievo: “Fonte frida, fonte frida; fonte frida y con amor…” Cuando vistamos el lugar era verano y el sol apretaba con fuerza. El viento seco casi quemaba la piel. La silueta de las piedras resquebrajadas en lo alto del cerro nos contemplaba inmutable. Han pasado siglos de sus mejores días y nosotros no somos más que fantasmas que quedarán en el olvido en la insignificancia de nuestras cortas vidas. Pero, por encima de todo y de todos, en el aire seguirá resonando los versos de aquel romance que decía…

“En Castilla está un castillo,
que se llama Rocafrida;
al castillo llaman Roca,
y a la fonte llaman Frida.
Dentro estaba una doncella
que llaman Rosaflorida;
siete condes la demandaban;
Tal era su lozanía.
Enamoróse de Montesinos de oídas,
que no de vista (…)”

La famosa Fonfrida.

Plano de situación (ampliable pinchando en él):

Ultima actualización ( 29 de Enero de 2011 )
 
 
 
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